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¿El emprendimiento es una ciencia?

Focalizando viabilidad y sostenibilidad

¿El emprendimiento es una ciencia?

“Tinc una cultura del fracàs molt clara; si corres riscos, el fracàs és una opció”. La frase es de Jordi Priu, CEO de una empresa familiar del sector de automoción (MMM) entrevistado hace algunos días por viaempresa. Empresario de tercera generación, explica con orgullo el valor de la continuidad que ha vivido desde pequeño, no sólo de las horas que trabajas en la empresa, sino también el tiempo que pasas en familia. Destaca como factor de éxito para sobrevivir al traspaso generacional haber dispuesto de suficiente la libertad para reinterpretar la empresa, la estrategia y los valores.

La reflexión que hace Priu, es importante teniendo en cuenta que es también cofundador de la empresa de inversión 101 Start-ups, centrada especialmente en proyectos digitales en su etapa inicial. En este caso, a diferencia de la vocación de sostenibilidad de la empresa familiar, los proyectos en los que invierten tienen un alto riesgo y morirán en un alto porcentaje. En su estrategia como inversor, Priu mantiene su visión de largo plazo, y no espera un retorno rápido de sus inversiones.

¿Por qué las empresas fracasan?

El mismo día que leo sobre Priu y sus reflexiones sobre el riesgo y el fracaso, Alexander Osterwalder publica en su blog un artículo sobre la misma cuestión (¿Por qué las empresas fracasan y cómo prevenirlo?) donde explica los resultados de una investigación sobre 200 Start-ups después de su fracaso empresarial. Para los lectores que no sepáis quien es, Osterwalder es co-autor del libro Business Model Generation (Generación de Modelos de Negocio), que ha representado la divulgación de una sencilla y visual herramienta (canvas) que constituye un nuevo modelo de análisis de estrategia para definir modelos de negocio en cualquier tipo de empresa. Las conclusiones del “análisis post mortem”, según la investigación realizada por FRACTAL, señalan por primera vez la causa del fracaso en un mal diseño del modelo de negocio. Los resultados muestran que todavía se construyen negocios pensando excesivamente en el producto mucho más que en un modelo de negocio rentable, competitivo y escalable que posibilite el éxito.

Construir productos que nadie quiere

La falta de mercado para un producto es una razón más que evidente para cualquiera, una vez se ha fracasado. Si nadie quiere tu producto, tu empresa no va a poder tener éxito, ni siquiera sobrevivir. Pero la mayoría de Start-ups construyen productos antes de que exista mercado, con el convencimiento (poco racional) de que convencerán al mercado de que compren su producto. Dice Osterwalder “que nos estamos moviendo hacia un mundo enfocado en modelos de negocio donde ya no es suficiente tener buenos productos porque pueden ser copiados rápidamente”. No puedo estar más de acuerdo.

Es evidente que las empresas que sobreviven décadas y crecen como MMM en un entorno de incertidumbre, cambio vertiginoso y global como el actual, sólo puede afrontarse con innovación. Para empresas de cualquier tamaño, ser innovador exige repensar el modelo de negocio, revisando el proceso de generación de valor a los clientes actuales y los clientes del futuro.

La solución no es más dinero

Es especialmente relevante que la segunda causa que destaca el estudio como causa de fracaso es la falta de dinero, que también es la más evidente. Sin embargo, Osterwalder plantea una reflexión muy interesante a partir de los resultados del estudio, y es que más financiación no resuelve ningún problema. Afirma que cuanto más dinero hay disponible, más dispuesto se está a arriesgar en un producto o servicio que nadie quiere. En cambio, si no tienes fondos debes centrarte (¡a la fuerza!) en la necesidad que tiene el potencial cliente al que vas dirigirte, el cliente ideal.

Negocios viables y sostenibles

La supervivencia de las empresas a lo largo del tiempo es consecuencia de la combinación de perseguir de forma continuada la viabilidad del negocio (resultados) y la sostenibilidad (minimizar riesgos). No hay fórmula mágica. Si las empresas actúan sólo en base a su experiencia pasada, su perspectiva está condicionada al presuponer erróneamente que seguirán obteniendo resultados positivos (viabilidad) de la misma forma como lo hicieron en el pasado. Las que sí están todavía hoy en el mercado, necesitan repensar su enfoque periódicamente para rediseñar sus modelos de negocio. Hay mucho trabajo por hacer.

A menudo queremos respuestas excesivamente académicas para entender el éxito y el fracaso en las empresas. Citando de nuevo a Osterwalder, “el emprendimiento no es ni podrá ser una ciencia porque no podemos predecir si tendremos éxito o no”.

Chus Blasco
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